No sé qué es ni qué supone el Plan Bolonia, quedan muy lejos mis años de estudiante, y no es un tema al que le haya prestado atención.
Pero me parece lo más natural que los estudiantes protesten ante un plan impuesto desde Bolonia o desde la Conchinchina. Y digo impuesto porque supongo que los y las estudiantes no habrán podido participar en el debate previo a cualquier planeamiento, será, como siempre, un plan diseñado por unos/as iluminados/as y aplicado por decreto a millones de estudiantes europeos.
El día en que los y las estudiantes de la universidad no protesten y no se movilicen para defender sus derechos (o cualquier otra causa) estaremos ante el síntoma definitivo de la decadencia absoluta de nuestra “moderna” civilización. Ya podremos decir que nuestra sociedad ha llegado a lo más bajo, que nuestra dignidad personal y social ha desaparecido por completo.
En la Universidad de Catalunya, un grupo de estudiantes ha llevado a cabo un encierro para protestar por el citado plan. Y así como me parece natural que los estudiantes protesten, me parece antinatural que las fuerzas represoras de orden ¿público? acaben con dicha protesta a hostia limpia, pero es lo que hay. En este caso han sido los mossos, pero también recordamos a la ertzantza dentro de las facultades, a la policía nacional, guardia civil,… son todos iguales.
No pretendo analizar el Plan Bolonia, ni la Universidad Catalana, ni la protesta estudiantil, sólo quiero subrayar un calificativo que los y las estudiantes han recibido de las autoridades universitarias, de las institucionales, de los/as políticos/as y de la prensa también: sucios.
Les han llamado violentos, okupas (¿es un insulto?), vagos, y otras muchas lindezas. En Euskal Herria, sin duda, se les acusaría también de kale borroka, pertenencia a organizaciones ilegalizadas, terroristas,… y más de uno y una acabaría en alguna cárcel española por una docena de años.
Y además les han llamado sucios (y sucias también, supongo).
Cuando una persona le dice a otra “hijo de puta” o “cabrón”, todos y todas entendemos que la persona que insulta pretende ofender a la otra, que quiere hacerle daño, pero también es verdad que no entendemos ni que la madre del susodicho sea una prostituta ni que su mujer (novia o compañera) mantenga relaciones con terceros(as).
Pero hay otro tipo de insultos que son más insulto, porque además de pretender hacer daño a la persona insultada, se le otorga una tara o defecto extra.
Por ejemplo, decir de alguien que es “tonto” (o tonta) es insultarle y atribuirle una capacidad intelectual por debajo de la media. Evidentemente nadie se atrevería a llamarles tontos o tontas a los estudiantes universitarios/as, sería como llamar feo a míster Euskadi.
Esa es otra posibilidad, llamarle a alguien “feo” (o fea), pero llamar feos a un colectivo no funciona, habrá para todos los gustos.
A los estudiantes catalanes se les insulta llamándoles “sucios”, imputándoles falta de higiene.
No tengo ninguna duda de la buena higiene de los estudiantes que protestan contra el Plan Bolonia. Y tampoco tengo ninguna duda de lo sucia que está la mente de algunos y algunas que para descalificar a los y las encerradas les insultan en vez de debatir el Plan Bolonia o intentar buscar solución a los problemas de la Universidad Catalana.
Uski