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Archive for antimilitarismo

Mercaderes de la muerte made in Euskadi 2009

Si a la población vasca se le preguntara cuáles han sido las principales novedades relacionadas con los mercaderes de la muerte made in Euskadi (la industria militar) durante 2009, es muy probable que a la mayoría (incluso a la más concienciada) le costara citar una o dos noticias, aunque en el mundo haya, en la actualidad, más de 40 guerras o conflictos armados abiertos.

Cabe preguntarse qué mecanismos consiguen que olvidemos nuestra implicación directa y que seamos tan impermeables ante esta ignominia, porque durante 2009 ha habido novedades y noticias relacionadas con los mercaderes de la muerte made in Euskadi, algunas de las cuales se han publicado (otras tardaremos tiempo en conocerlas; cosas del secretismo en el que se intenta escudar la falta de escrúpulos). Hagamos un breve resumen de algunas de ellas, para refrescar nuestra memoria y revivir nuestras conciencias.

El año macabro de SENER

No sería exagerado denominar al 2009 como el año macabro de SENER. En mayo el Consejo de Ministros español aprobó 274,3 millones de euros para la adquisición de 770 misiles IRIS-T, programa en el que SENER fue seleccionada como socio industrial de la empresa alemana Dile BGT Defence, contratista principal del programa.

En junio, el Ejército del Aire español mostró en un vídeo el éxito de la operación llevada a cabo por SENER: la integración del misil Taurus KEPD 350 en el EF-18, un avión de combate del ejército. SENER, que también ha participado en la fabricación de este misil (en 2005 le fue adjudicado un concurso valorado en 57.395.000 euros para la adquisición de 43 unidades del mismo), hace posible que el Ejército del Aire cuente con una nueva herramienta de paz, ya que, gracias a su integración en el EF-18, el misil, después de ser lanzado, comienza un viaje autónomo, gracias al sistema de navegación que posee, que le conduce hacia su objetivo a 350 kilómetros de distancia. Cuando lo identifica, se eleva y cae en vertical sobre él. Tal y como relata la página web especializada infodefensa:

“Se le define como una bomba de precisión capaz de colarse por una ventana y de perforar un muro de cuatro metros de grosor. Sin duda, el arma más poderosa de las Fuerzas Armadas españolas. Y también la más cara”.

Poco antes de finalizar el año, el Gobierno español autorizó a Defensa a adquirir compromisos de gasto para financiar la producción del misil Meteor para el Ejército del Aire. El presupuesto dedicado a tan educativa partida (en pleno periodo de recorte de gastos sociales) es, ni más ni menos, que de 100 millones de euros. El programa Meteor es desarrollado por un conglomerado de empresas europeas. Por parte española se encuentra INMIZE Sistemas, que está participada por algunas de las principales empresas españolas de la industria militar: Indra Sistemas, EADS-CASA, Navantia y…, efectivamente, SENER. Según la propia empresa vasca, SENER será responsable del diseño y producción de una parte importante como es el sistema de actuación y control.

Toda esta intensa labor humanitaria desarrollada por la empresa vizcaína no podía quedar sin el merecido reconocimiento. Por ello, también en 2009:

“Andrés Sendagorta, Vicepresidente de SENER es condecorado por Juan Carlos I, a propuesta de la ministra Chacón, con la Gran Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco que se concede por méritos, trabajos, acciones, hechos o servicios distinguidos que se efectúen durante la prestación de las misiones o servicios que ordinaria o extraordinariamente sean encomendados a las Fuerzas Armadas o que estén relacionados con la Defensa Nacional.”

Las interrelaciones entre los mercaderes de la muerte

Con frecuencia insistimos en que, si bien consideramos a las plantillas que trabajan en estas fábricas colaboradoras de este macabro negocio, nos parece mucho más denunciable el papel que juegan tanto los empresarios e inversores que se benefician del mercadeo de la muerte como los gestores de las empresas o los políticos que les apoyan. Y también recalcamos la interrelación e intercambio de puestos y papeles que suele darse entre ellos. El 2009 no ha sido una excepción en lo que atañe a la industria militar vasca.

A primeros de año el entonces lehendakari Ibarretxe presidía el acto por el que se nombraba Mejor Empresario Vasco del Año a Iñaki López Gandásegui, presidente de Aernnova (grupo presente en los más importantes programas de aeronáutica militar, como el Avión de Combate Europeo, el Avión Europeo de Transporte militar o el helicóptero de ataque Tigre, así como en los del Carro de Combate Leopard y otros vehículos blindados de la OTAN y el Ejército español, entre otras cosas). Gandásegui es, así mismo, Vicepresidente de las patronales alavesa y vasca, y miembro del Patronato del Círculo de empresarios Vascos y de la Fundación Solidaridad Internacional –fuertemente ligada al partido socialista.

En febrero, el general donostiarra Carlos Villar Turrau, quien unos meses antes fuera el Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (y con anterioridad Director General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa) es contratado por la principal compañía española de armamento (General Dynamics Santa Bárbara Sistemas) como Vicepresidente de Estrategia de Negocio.

En mayo es Patxi López, el nuevo lehendakari, quien nombra Consejero de Industria, Comercio y Turismo del nuevo Gobierno vasco a Bernabé Unda, hasta entonces Director General de la principal empresa naval militar española, Navantia.

El Premio Star le es concedido a Tecnobit, perteneciente al grupo vasco Oesía (antigua IT Deusto) por su condición de proveedor excelente y preferido por una de las principales multinacionales de armamento, la estadounidense Lockheed Martin. Tecnobit, tiene entre sus muchos méritos militares, el de mantener una relación privilegiada con la empresa israelí Rafael, con quien en 2009 firmó un nuevo contrato para el suministro de 90 estaciones ametralladoras por control remoto para los RG-31 Mk5E, vehículos todoterreno blindados. Lo que no especifica la noticia es si esos blindados irán decorados con la ikurriña y la bandera palestina, dada la incuestionable solidaridad que el pueblo vasco muestra hacia el pueblo palestino.

Durante 2009, y con la presencia de Juan Carlos I, ha tenido lugar el primer vuelo del Avión Europeo de Transporte Militar A400M (un programa con un coste total calculado en 25.200 millones de euros). La mayoría de medios de difusión vascos señalaban, marcadamente, la participación de hasta 21 empresas de la tierra en dicho programa. Pues bien, las más importantes de ellas (Aernnova, Aciturri, Desarrollos Mecánicos de Precisión, ITP, Novalti, Sener y SK10), así mismo presentes en otros muchos programas de aeronáutica militar (cerca de la veintena, con especial protagonismo en el Avión de Combate Europeo) son las que, también en 2009, han participado activamente en el diseño del nuevo temario del Aula Aeronáutica de la Universidad del País Vasco para adaptarlo a la realidad sectorial.

¿Crisis? Según para qué

Para el gasto militar y los mercaderes de la muerte, parece que la crisis económica es una entelequia. Así, por ejemplo, el ya citado grupo vasco Oesía hizo público en 2009 que durante 2008 había aumentado sus beneficios respecto a 2007 en, nada más y nada menos que un 167%, alcanzando los 25,4 millones.

Algo parecido, aunque a menor escala, sucede con Hegan, el clúster vasco de aeronáutica al que pertenecen todas las empresas que ya hemos comentado. Declaró que durante 2008 había facturado un 10% más. Pero merece la pena pararse a ver los datos de dos de las más importantes empresas de ese clúster vasco, para ver cómo la crisis económica tiene caras muy diversas.

El grupo ITP reconocía que en 2008 había tenido unos beneficios de 46,7 millones (un 27% más que en 2007) y que sus ventas dirigidas al sector Defensa se habían incrementado en un 26%. El grupo Aerrnova, por su parte, reconocía una facturación de 490 millones, un 24% superior al año anterior. Pues a pesar de estos datos, Aernnova no tuvo ningún empacho en anunciar en febrero un ERE temporal de 99 días para los 301 empleados de su fábrica Hegal de Gasteiz (en noviembre ha solicitado otro de las mismas características). Algo parecido hizo ITP, quien presentó un ERE temporal que afectaba, por 12 meses, a 237 de los 247 empleados de su filial Precicast Bilbao. Hace falta tener mucha cara dura y muy poca vergüenza.

Pero, como a las instituciones (central, autonómica, foral) no parece faltarles dinero para gasto militar, han decidido seguir regalándoselo a las empresas vascas de armamento. Si tenemos en cuenta las cantidades regaladas y publicadas en diversos boletines durante 2009, sólo Aernnova, Sener y Sapa han recibido más de 4.600.000 de euros en subvenciones (dinero regalado) y más de 12 millones en préstamos o adelantos.

De ese dinero, más de un millón de euros son subvenciones del Gobierno Vasco que muestra con ello su respeto por la legalidad vigente, ya que la Ley 14/2007, aprobada con los votos de PSE y PP (es decir, los dos partidos que mantienen actualmente el Gobierno), en su artículo 3, párrafo 3, establece claramente que:

“En sus políticas de promoción y apoyo a las empresas, el Gobierno Vasco no colaborará de ninguna forma con aquellas personas físicas o jurídicas dedicadas a la producción, comercialización y financiación de armas”.

Especialmente significativo es el caso de Sapa, empresa sobre la que no se puede argumentar que el dinero a ella otorgado vaya a utilizarse en proyectos civiles ya que su producción es únicamente militar (principalmente carros de combate, cañones y obuses); de hecho, SAPA es una de las nueve empresas que han constituido la nueva asociación empresarial española del sector, TEDAE (Asociación Española de Tecnológicas de Defensa, Aeronáuticas y Espacio, que sustituye a AFARMADE). Pues bien, en 2009 se han publicado subvenciones de 600.459 euros y préstamos por valor de 4.568.938. Su vicepresidente Jokin Aperribay, podrá seguir disfrutando de los partidos del equipo de fútbol que preside, la Real Sociedad, más aún si tenemos en cuenta que a primeros de 2010 Defensa le ha adjudicado un contrato de 6,7 millones de euros para el mantenimiento de 30 cañones antiaéreos Oerlikon de 35/90 mm.

Concluyendo

Este breve resumen debería llevarnos a la conclusión de que los mercaderes de la muerte –y sus cómplices necesarios– están mucho más próximos y cercanos de lo que habitualmente pensamos. Sería bueno no olvidarlo para que así, cuando la próxima guerra o conflicto televisado excite nuestra sensibilidad antibélica y antiarmamentista, sepamos contra quiénes debemos centrar nuestras denuncias y a quiénes hay que reprochar, directa y personalmente, su participación en un negocio que precisa de esas guerras y conflictos para alimentarse.

O mejor aún: igual un día de estos dejamos de esperar a que se produzca esa sensibilización con mando a distancia y, directamente, nos organizamos para poner en marcha una campaña que tenga como objetivo acabar con una de las mayores lacras que padecemos como pueblo: la industria militar de Euskal Herria y sus mercaderes de la muerte.

Estitxu Martínez de Guevara, en nombre del Colectivo Gasteizkoa

turismo penitenciario

La prensa del movimiento, véase El País, ha comenzado el año acuñando un nuevo término inspirado en las cloacas del antidemocrático Estado: el turismo penitenciario.

Este nuevo término aparece en el primer número del año nuevo, siendo el anticipo de una nueva (continuada) ofensiva española; ésta vez contra los familiares de presos/as. No se contentan con torturar, matar, dispersar, prohibir y golpear. También tienen que encarcelar a los familiares, a los que hacen 1000 kilómetros para poder ver a sus seres queridos, a los que mueren en accidentes en las carreteras de su España.

Es una gran indecencia definir todas esas situaciones como turismo. Ello deja clara la catadura moral de la persona que utiliza el término. No son personas, no son socialistas. Son escoria.

Qué más se puede esperar de un país como España, de unos gobernantes descendientes directos de importantes falangistas del régimen de Franco!

Sufrimos y sufriremos pero en nuestras manos está el dar la vuelta a ésta situación, unidos. Para cuando España se quiera dar cuenta nos habremos ido, y, seguramente, con nosotros Cataluya. Será el fin de España. No hay tanques que puedan detener la voluntad de un pueblo unido. Es hora de aprender la lección.

ZAMARRA La Guerra Eterna (Varsoviana)

Fuera de Afganistán y el Índico

La amenaza talibán se ha convertido en una excusa perfecta para justificar la presencia militar en Afganistán, tanto como el pirateo en el Índico para introducir la presencia armada en los pesqueros occidentales.

Para el próximo 28 de noviembre se han convocado movilizaciones contra la presencia de tropas españolas y de la OTAN en Afganistán, como punto de partida de una campaña coordinada a nivel estatal. Desde Gasteizkoak nos adherimos a la iniciativa, pero quisiéramos establecer unas similitudes con una cuestión más cercana que nos parece igual de rechazable. Estamos hablando, claro, del reciente conflicto en Somalia.

Nos oponemos a la presencia de tropas en Afganistán, porque creemos evidente que lo que ese país padece es una guerra y ocupación militar disfrazada de misión de paz humanitaria. Pero del mismo modo nos oponemos a la presencia de cualquier tipo de fuerza armada en los atuneros vascos presentes en el Índico, porque nos parece igual de evidente que lo que la zona está sufriendo es un atraco y expolio de su riqueza pesquera, y un uso incontrolado como vertedero de su costa, disfrazado todo ello de legítimo negocio pesquero de nuestros abnegados armadores.

Ni a la OTAN ni al gobierno español les importa realmente un bledo la situación del pueblo afgano; lo que realmente les mueve es hacerse con su riqueza petrolífera y controlar una estratégica zona de paso en las rutas del petróleo y el gas, fuentes de energía que los países enriquecidos han agotado ya en sus zonas y que ahora pretenden arrebatar al resto por la fuerza de las armas. Igualmente, ni a los armadores ni a las empresas pesqueras les importa un comino la suerte de la población somalí; lo que verdaderamente les interesa es controlar una zona marítima de paso y arrebatar de sus caladeros las riquezas pesqueras que los países enriquecidos han agotado por sobreexplotación en sus zonas.

Creemos que la amenaza talibán se ha convertido en una excusa perfecta para justificar la presencia militar en Afganistán, tanto como el pirateo en el Índico para introducir la presencia armada en los pesqueros occidentales. En ambos casos se trata de convertir a los otros en odiables enemigos contra los que actuar: su conversión en terroristas. Deberíamos preguntarnos qué piensan las poblaciones afgana y somalí de quienes en nombre de la democracia occidental les saquean caladeros, bombardean territorios y aterrorizan con el uso de la fuerza armada.

Encontramos mucha y preocupante similitud entre las corporaciones militares privadas que obtienen contratos milmillonarios en Afganistán con las empresas de seguridad privada que se van a lucrar (ya lo estaban haciendo) a bordo de los buques que están en el Índico.

Tan hipócrita nos resulta la actitud de los gobiernos que primero deslegitimaron las elecciones afganas y después han negociado con el gobierno resultante, como la de las instituciones españolas que tras descalificar e implicar al gobierno somalí en la organización del pirateo, han negociado con él la solución a la crisis. En ambos casos es evidente que subyacen nauseabundos intereses político-económicos, confesables o no.

Estos dos conflictos (como tantos otros que no aparecen en la agenda de los medios) responden a una misma mentalidad que atraviesa la mayor parte de injusticias que padece el mundo: la de quienes avalados por el poder del dinero (haciendo de él un Dios único, verdadero e impuesto) y respaldados por la fuerza de las armas o la amenaza de su uso, se sienten los amos del planeta (dueños de la única cultura aceptable e impositores de tan sacrosantos como falsos conceptos de democracia, igualdad, paz, justicia…) y están dispuestos a imponer su cultura a sangre y fuego para asegurarse su modo de vida, a costa de condenar a la infravida o a la muerte al resto de poblaciones y de acabar con el propio planeta.

Por todo ello hay que denunciar una vez más la ocupación y la guerra en Afganistán, pero denunciar al mismo tiempo la realidad del expolio de los barcos en el Índico. Que nadie se agarre a que estaban en aguas internacionales, porque ni los datos apuntan a eso, ni conocemos ningún órgano o institución internacional en el que Somalia (u otros muchos países empobrecidos) haya podido acordar en igualdad de condiciones con el resto dónde empiezan o terminan esas aguas internacionales.

Nos subleva que se sugiera que este caso es distinto porque se trata de barcos y armadores vascos, porque precisamente esa implicación tan cercana (al igual que nos sucede cuando el armamento que se utiliza en guerras lejanas es made in Euskadi) hace más necesario si cabe el denunciar sin titubeos la realidad que un trasnochado sentimentalismo patriotero trata de ocultar.

Exigimos que se abran espacios para el debate público desde donde interpelar a la clase política vasca por cerrar filas, casi unánimemente, a la petición de presencia armada (pública o privada, en definitiva es lo mismo) en los pesqueros vascos. ¡Cómo se les ve el plumero!: a quienes habitualmente reniegan del ejército español y ahora recurren a él, y a quienes ensalzan a la Audiencia Nacional, a sus jueces estrella y su justicia inquebrantable y ahora les reprochan su exceso de celo, la extralimitación de competencias, llegando incluso a pedir que incumplan sus propias leyes.

Finalmente, nos dirigimos a la población vasca con capacidad de análisis crítico sobre estas situaciones (mucha más gente de la que algunos quisieran) para animarle a que muestre su más enérgica repulsa y busque caminos para la denuncia y la acción. En esa dirección lanzamos una propuesta: una Plataforma vasca (descentralizada por herrialdes) para denunciar las situaciones señaladas en Afganistán y el Índico, que exija la retirada de todas las tropas y fuerzas de seguridad españolas y de la OTAN (públicas o privadas) y que reclame que, de haber algún tipo de intervención, sea para apoyar, sin contrapartidas, los procesos de reconstrucción civil que las propias poblaciones de esos países consideren oportunos. ¡Fuera ejércitos y policías de Afganistán y Somalia!

Estitxu Martínez de Guevara

Sindicatos e Industria militar: El bochornoso caso de HEGAL

En Gasteizkoak desde hace años nos marcamos, como una de nuestras principales tareas, el denunciar y señalar públicamente a los mercaderes de la muerte made in Euskadi, esto es, las empresas, inversores, instituciones, entidades financieras… que con una absoluta falta de escrúpulos hacen negocio de las guerras mediante su contribución a la producción militar vasca.

En nuestros análisis siempre hemos establecido grados de implicación diferentes entre las distintas partes involucradas en el mercadeo de la muerte, y las organizaciones sindicales presentes en las empresas con producción militar no han sido, ni mucho menos, especial objeto de nuestras denuncias. Y cuando hemos cuestionado algunos de sus planteamientos o contradicciones, ha sido desde una actitud de diálogo que posibilitara encontrar caminos para, conjuntamente, luchar por acabar con el siniestro complejo militar industrial.

Valgan estos párrafos introductorios como contexto previo en el que enmarcar las próximas líneas, esta vez sí, centradas en una crítica muy concreta a las organizaciones sindicales presentes en el Comité de Empresa de HEGAL (ELA, CGT, CCOO…) por la cuestión que pasamos a analizar.

HEGAL es una empresa perteneciente al Grupo AERNNOVA, uno de los principales productores de la industria militar vasca, con especial relevancia en la aeronáutica militar (participa, entre otros muchos, en los más importantes programas europeos como el Avión de Combate Eurofighter, el Avión Europeo de Transporte Militar A400M, o el Helicóptero de Ataque Tigre). Esta producción militar la compagina con otros programas de aeronáutica civil.

Pues bien, el pasado 25 de febrero la empresa comunicó al Comité de HEGAL su intención de tramitar un ERE. En respuesta a ello el Comité presentó al Gobierno Vasco días después un Informe de Oposición al ERE. Todo parece lógico y normal… hasta que analizamos el contenido de este documento.

Así, nos encontramos con la sorpresa de que la base fundamental del informe es una reproducción literal del análisis que sobre el Grupo AERNNOVA hemos elaborado en Gasteizkoak e incluido en nuestro reciente libro Mercaderes de la muerte madi in Euskadi. La industria militar en Euskal Herria.

Pero nuestra sorpresa inicial deja paso a la indignación más rotunda, no ya cuando observamos que no se cita en momento alguno la fuente de esos datos (lo que habría sido una buena forma de que el Comité recriminara a la empresa su condición de mercader de la muerte), sino cuando contemplamos que nuestras informaciones sobre la implicación de AERNNOVA en la producción militar son utilizadas de forma torticera y ruin por el Comité, argumentando con ellas que la empresa sí que tiene carga de trabajo, y que por lo tanto el ERE es injustificado, ya que la plantilla podría centrarse en la amplia producción militar que señalamos.

¿Cómo entender la indignidad y falta de escrúpulos de esta representación sindical que lejos de cuestionar la producción militar de la empresa la reivindica como garantía para su continuidad? Pues, probablemente, con otro párrafo del mismo libro utilizado para su informe en el que afirmamos:

La reivindicación de las organizaciones sindicales con respecto a la industria militar se centra en las mejoras salariales, la oposición a los despidos y el rechazo a la deslocalización de la producción de las empresas. Es decir, la misma política que preside la acción sindical actual en cualquier sector, lo que ocurre es que parecen olvidar que la defensa del sector industrial militar tiene una relación directa con la defensa de las guerras como forma de resolución de conflictos, y de las muertes indiscriminadas que conllevan (…) parece que la solidaridad sea un valor olvidado en las actuales organizaciones sindicales, que anteponen a esa solidaridad con los pueblos que padecen las guerras la continuidad de los puestos de trabajo de quienes trabajan en la industria militar –y, claro, sus votos–.

De forma consciente, hemos esperado a publicar estas líneas a que se dictaminara sobre el ERE presentado. Pero ahora queremos de forma pública exigir explicaciones o rectificaciones tanto al Comité de HEGAL como a las centrales sindicales en él presentes. Creemos que en la labor sindical no todo vale, ni podemos comprender la congruencia entre esa defensa de la producción militar y el rechazo del militarismo y las guerras, tarea esta última en la que en no pocas ocasiones nos hemos encontrado con las organizaciones sindicales aludidas. ¿Se está dispuesto a luchar contra el modelo económico y social y movilizarse contra las crisis por él generadas y no se está dispuesto a poner en cuestión nuestra implicación en el desarrollo de la maquinaria militar que con su amenaza lo sustenta?

Abiertos quedan la interpelación y el debate públicos, y sobre la mesa nuestra disposición al diálogo y al planteamiento de posibles alternativas que, a nuestro entender, haberlas haylas, pero precisan de voluntad y determinación para aplicarlas.

Estitxu Martínez de Guevara, en nombre del Colectivo Gasteizkoak

¡OTAN NO, EUSKAL HERRIA (verdaderamente) DESMILITARIZADA!

La OTAN celebra el próximo día 4 de abril, con una cumbre en Estrasburgo, su 60 aniversario y, como están reivindicando grupos y personas en todo el mundo, las gentes antimilitaristas gasteiztarras también queremos sugerir que el acto principal de esa celebración sea su disolución, y creemos que razones nos sobran para ello.

En primer lugar porque ni hace 60 años ni ahora compartimos la idea de que la forma de resolver los conflictos entre personas, poblaciones o Estados, sea la creación de estructuras militares que impulsen (dado su carácter, su función no es otra) el rearme, la dinámica de enfrentamiento bélico mediante la militarización de los conflictos y, consecuentemente, las guerras y agresiones militares unilaterales. A eso y no a otra cosa se ha dedicado la OTAN en sus 60 años de existencia.

En segundo lugar, porque si bien nunca nos hemos creído la excusa utilizada para la formación de esta Alianza Militar (defender a los países del llamado mundo occidental del peligro soviético), la propia Historia se ha encargado de demostrarlo, al poner sobre la mesa que 20 años después de la desaparición del bloque soviético la OTAN sigue sin haberse disuelto.

Pero es que, además, en los últimos años hemos asistido a un progresivo incremento del intervencionismo militar de la OTAN. Así, en 1999 decidió incrementar su marco de actuación (hasta entonces limitado a los países que componen la organización) sin marcarle ya ningún límite geográfico. Igualmente, una vez desaparecida la URSS, ha reformulado el concepto de enemigo al que se enfrenta, definiéndole en la actualidad con un ambiguo terrorismo internacional al que declara una guerra total y sin final, es decir, una guerra mundial, total y sin enemigo concreto definido.

Esa declaración de guerra total y sin final incrementa su gravedad si tenemos en cuenta que la OTAN es una organización claramente imperialista. Por un lado, porque internamente es Estados Unidos quien impone a sus aliados la política a seguir por la OTAN. En segundo lugar, porque desde hace años ha decidido hacer oídos sordos a los criterios de la ONU (por ejemplo, en Afganistán) y adoptar unilateralmente las decisiones sobre dónde es recomendable o no intervenir militarmente. Igualmente, porque ha dado o da cobijo en su seno a países cuyas poblaciones estaban padeciendo o padecen dictaduras (Portugal, Grecia, Turquía…) y apoyado públicamente las agresiones militares de sus Estados amigos (por ejemplo, Israel).

El actual proceso de remilitarización de los conflictos asumido por la OTAN a instancia de Estados Unidos es el origen de la nueva escalada del gasto militar a la que asistimos: sólo entre los 26 países que forman actualmente la OTAN suman dos terceras partes del gasto militar mundial y el 75% de las exportaciones militares son realizadas por países miembros de la OTAN. Consecuencia directa de ambos procesos es una nueva carrera de armamentos que no solamente va a llevar a cientos de miles de nuevas muertes en nuevas guerras, sino que ya está matando anualmente a millones de personas, pues los presupuestos utilizados en la escalada belicista son detraídos de los recursos que podrían suponer la salvación para las poblaciones que mueren de hambre, sed, enfermedades fácilmente atendibles…

Creemos evidente a estas altura que la OTAN es el instrumento que asegura militarmente los privilegios e intereses de los poderosos países occidentales, enriquecidos a base de esquilmar y explotar los recursos naturales y materias primas (petróleo, gas, agua, uranio, cobre, coltán…) de gran parte del resto del mundo, a cuyas poblaciones se ha condenado a un no futuro del que, en parte, tratan de salir emigrando, aún a costa de perder la vida en el intento. Porque por el camino no sólo encontrarán las dificultades del viaje, sino las murallas, verjas, policías y militares que los países de la OTAN han levantado para impedir su acceso y, lo que es peor, la incomprensión y el rechazo de la gran mayoría de las poblaciones occidentales contagiadas por el militarismo de la ideología OTANista que ha declarado enemigo también a ese tipo de migración.

En Euskal Herria también, desgraciadamente, aunque hace 23 años ya que nos opusimos a la integración en la OTAN, no nos es ajena esa militarización de las mentes y las vidas que la Alianza impone. Nuestros impuestos siguen alimentando el gasto militar. Un centenar de empresas vascas participan en el llamado complejo militar industrial que recibe subvenciones de todo tipo de instituciones, dilapida recursos y capacidades intelectuales y profesionales en Investigación y Desarrollo de nuevos armamentos y se enriquece exportando material militar que posibilite nuevas guerras. Además, y es lo más grave, aunque mayoritariamente sigamos oponiéndonos a las alianzas militares y a los ejércitos, no somos capaces de plantearnos que, como hemos analizado, es nuestro modelo de vida occidental quien justifica su existencia ya que la práctica de las múltiples injusticias globales en las que se sustenta sólo puede ser mantenida por la fuerza de las armas y la amenaza de guerras. Por ello, reclamar la abolición del militarismo pasa necesariamente por impulsar la abolición también de ese modelo de vida.

Teniendo esto en cuenta, en estos días en que, aprovechando la celebración del 60 aniversario de la OTAN, unimos nuestro empeño al de los miles de organizaciones pacifistas y antimilitaristas que exigen su disolución, queremos así mismo plantearnos un reto a todas las gentes que nos oponemos a la militarización: probablemente la mejor forma –y tal vez la única realmente efectiva– de acabar con el militarismo que supone la OTAN, es cuestionarnos y oponernos al modelo de vida occidental que lo justifica, construyendo otro basado en las verdadera igualdad y justicia a escala planetaria y la cooperación sin barreras entre todas las personas y poblaciones que habitamos el planeta.

Estitxu Martínez de Guevara,  Gasteizkoak