hitzak

hitzak

zenbat buru hainbat aburu

hitzak RSS Feed
 
 
 
 

Archive for urtarrila, 2010

La firma de Gernika

El Acuerdo para un escenario de paz y soluciones democráticas firmado el pasado sábado por decenas de fuerzas políticas y agentes sociales en Gernika tiene una importancia considerable. El tiempo dirá si es o no histórico. La potencialidad del mismo está fuera de toda duda. El acierto que sus firmantes muestren en su desarrollo determinará finalmente sus límites. Mienten quienes afirman “no hay nada nuevo bajo el sol”.

El texto abandona el lenguaje críptico y habla con claridad tanto a ETA como al Gobierno central solicitando a la primera su final y a los segundos la derogación de la Ley de Partidos. No solamente eso. En el texto se hacen reflexiones muy interesantes tanto sobre las víctimas como sobre la situación de los presos vascos. Se habla claramente de amnistía. El cumplimiento por parte de ETA de lo que ahí se le pide aceleraría enormemente el proceso de reconciliación ya iniciado entre las diversas sensibilidades que hoy componen la izquierda abertzale. Esa reconciliación facilitaría el surgimiento de lo que algunos venimos demandando desde hace tiempo: una nueva izquierda abertzale roja, verde, amplia y exclusivamente civil.

Esa nueva fuerza política revolucionaría el actual escenario político. PSOE, PP y PNV son conscientes de ello y, evidentemente, no van a favorecer operaciones de ese tipo: no es su misión. El resurgimiento de esa fuerza política pondría en riesgo los privilegios y cuotas de poder que tienen dichos partidos. La ficción de Gobierno que Patxi López ha montado desde la virtualidad se vería amenazada, al igual que muchos de los turbios negocios amparados por la doctrina de la seguridad nacional.

Particularmente paradójica resulta la situación del PNV. Son el partido más votado en la Comunidad Autónoma Vasca, pero siguen con el alma en pena. Hoy el PNV es un cúmulo de carencias: sin líder carismático, sin iniciativas claras y sin un proyecto político definido. Arzalluz, Ibarretxe y Egibar son parte de la historia o, simplemente, están neutralizados. El PNV ni está en Gernika ni se le espera. Trabajo les cuesta, incluso, encontrarse a sí mismos en las campas de Foronda. Su debilidad es palpable, aunque puedan ganar las siguientes elecciones. Iñigo Urkullu no es un referente consolidado ni tan siquiera para muchos de sus militantes. ¿Qué queda del plan soberanista dignamente defendido por Ibarretxe ante el Congreso de los Diputados, texto que fue aprobado por la mayoría del Parlamento Vasco?

¿Con qué mimbres debería forjarse la nueva izquierda abertzale?, ¿cómo podría articularse una nueva mayoría social? Hoy en día hay cuatro ingredientes a tenerse muy en cuenta: la confianza entre los actores, la flexibilidad en la aplicación de los principios, la utilización de la comunicación emocional y el uso de las redes sociales.

Confianza. Hay que superar el escepticismo y generar ilusión. Fácil de decir, complicado llevarlo a la práctica. La ilusión no se genera de la nada. Se sustenta en bases sólidas. En este caso, el proceso de refundación de la izquierda abertzale adquiriría velocidad de crucero si ETA despejara cuanto antes y sin condiciones la incógnita de su futuro. El surgimiento de la nueva izquierda abertzale no puede depender del visto bueno de una organización armada. Es imposible. Cada cual debe exponer sus argumentos en libertad, intentar convencer a quienes tienen diferentes puntos de vista, sin ayudas o imposiciones externas, sin derecho a veto. Para ello, resulta indispensable la confianza mutua, el respeto, la generosidad y la complicidad entre quienes protagonizan el proceso, sin obsesionarse por los destellos de las cámaras.

Flexibilidad. Firmeza en los principios, flexibilidad en su aplicación. La articulación de una nueva mayoría social a favor, por ejemplo, del derecho a decidir, exigirá saber adecuar los ritmos a las situaciones políticas concretas de cada territorio. Flexibilidad e imaginación también a la hora de responder a las decisiones antidemocráticas que provengan por parte del Estado, sabiendo superar con creatividad dichas amenazas, evitando repetir tics heredados del pasado.

Comunicación emocional. La izquierda abertzale en general y ETA en particular son maestros en el arte de la criptografía. Hay que saber leer entre líneas. Frecuentemente utilizan para sus declaraciones públicas códigos propios de la comunicación interna. Es legítimo, pero ineficaz y muy limitado; no supera el umbral de los de casa. Hoy en día los dirigentes sociales utilizan la comunicación emocional. No solamente transmiten ideas políticas. También transmiten emociones, sentimientos. La palabra abre las puertas del corazón. Y da acceso a la razón.

Redes sociales. Hoy en día el 91,5% de los jóvenes del Estado entre 18-32 años está conectado a alguna red social. Muchos de ellos no acuden jamás a un kiosco para comprar el periódico. Lo leen en la red. Las redes sociales constituyen un fenómeno imposible de ignorar. El poder de la identidad debe unirse al fenómeno de la alter mundialización utilizando el magnetismo de las nuevas tecnologías para ganar en influencia social.

En realidad estas cuatro recomendaciones podrían resumirse en una sola frase: la transición de la nueva izquierda abertzale debe asentarse en el desarrollo de una nueva cultura política.

Memoria Histórica

Allá por el año 1936 unos militares se sublevaron, dieron un golpe de Estado y comenzaron una guerra apoyados por sus conmilitones civiles. Con la excusa de la guerra hicieron una buena limpieza de rojos, separatistas y rojo-separatistas. Con muchos de ellos no tuvieron muchos miramientos y, directamente, con la orden de libertad firmada por el Delegado de Orden Público (podría ser el equivalente del consejero regional de Interior) los esperaron en la puerta, fusilaron y metieron bajo tierra. Con otros fueron más condescendientes y los juzgaron los llamados Jueces Togados Militares, más tarde Jueces del TOP, más tarde Jueces de la Audiencia Nacional. Simplemente, distintos collares. Aquellos Jueces juzgaron incluso a los clientes de los Delegados de Orden Público, imponiendo multas, fianzas y cárcel.

Toda ésta historia sucedió hace casi un siglo pero nos es muy conocida porque sigue sucediendo y, seguramente, sucederá.

Resulta realmente insultante que Garzón sea juzgado por intentar juzgar los crímenes franquistas, cuando podría serlo por otra multitud de causas, la mayoría relacionadas con Euskal Herria. No se trata precisamente de un juez independiente y justo, fue cargo político del gobierno X, sino, por el contrario, todas sus actuaciones han obedecido a impulsos políticos, tanto de su partido como de otros partidos de distinto signo cuando le ha convenido. A todo ello hay que añadir su afán de protagonismo y megalomanía (caso Pinochet), sus ansias de aparecer ante el mundo como progresista y justo a pesar de tener sus manos manchadas de injusticia con ciudadan@s vasc@s y, finalmente, su chapucera redacción de autos de procesamiento.

Para los vasc@s es una buena noticia su separación del cargo y su exilio dorado en La Haya, aunque el consuelo sea vano, ya que quedan muchos con su perfil.

Toda ese intento de juzgar a los criminales franquistas no ha sido más que otra jugada política del PSOE en su guerra electoral con el PP. El propio juez sabía que no se llegaría a nada. La transición dejó el tema bien atado. ¿Porqué ahora, después de tantos años, cuando el PSOE ha estado tantos años en el poder en distintas instituciones y jamás se han preocupado mínimamente de sacar de las cunetas a los propios militantes de su partido y su sindicato?

La respuesta es sencilla: solamente se dedican a sus negocios, no tienen ideología. Es más productivo ser ultraespañol y monárquico-clerical.

En Euskal Herria, de todas formas, el ínclito juez forma ya parte de su Historia y de su Memoria, como el Duque de Alba, Torquemada y otros muchos más.

Txema

ZAMARRA La Guerra Eterna (Varsoviana)