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Archive for azaroa, 2009

Interés por lo que debate y hace la izquierda abertzale

((publicado en el blog de Floren Aoiz: elomendia.com el 21 de nov de 2009))

Leo en Gara que el documento de debate en la izquierda abertzale se ha descargado unas 250.000 veces, contando los datos registrados en la página web de ese periódico y los de ezkerabertzalea.info, datos estos últimos limitados al primer fin de semana de su publicación.

250.000 descargas de un documento que, por otra parte, incumple casi todos los principios de un “texto de difusión masiva”. Es largo, emplea conceptos políticos supuestamente no usados en la vida cotidiana, es complejo, abarca aspectos muy diversos; es  lo que, en otras circunstancias, mucha gente habría definido como un ladrillo. Sin embargo, el éxito de este texto, del que las 250.000 descargas son un síntoma pero no el único, está, obviamente en sus contenido, pero también en la capacidad para despertar curiosidad, interés e ilusión.

Como una de las cosas que hago en la vida es escribir, sé que para cualquier escritor-redactor de textos despertar esa curiosidad es poco menos que un sueño. Los artífices de este documento pueden sentirse orgullosos: lo han conseguido con creces.

La izquierda abertzale, tantas veces muerta y enterrada, cuyo certificado de defunción tantos listillos se han aprestado a firmar, goza de una salud que muchos envidian. Y esto, teniendo en cuenta que todos los cuerpos policiales se dedican en cuerpo y alma a perseguir a la izquierda abertzale, es un dato político de primer orden.

Y ¿ahora qué?

En mi opinión, ahora se trata de hacer que el espítiru de este documento, que es el mismo de la Declaración de Altsatsu no se convierta en un alma errante, sino que vaya tomando cuerpo gracias a nuevos pasos. Pero para ello es necesario que otros agentes, como el propio ELA que dice que queda a la espera de lo que diga ETA, dejen de buscar excusas.

Mucha gente espera con interés lo que ETA vaya a decir, hacer o dejar de decir o hacer en estos momentos, pero, vamos a dejar las autojustificaciones a un lado, ¿qué tiene que ver eso con lo que cada cual vaya a hacer? Ya basta de silbar al tren. Es hora de ponerse manos a la obra sin buscar motivos para tumbarse a la sombra y culpar a los demás de que el trabajo quede sin hacer.

Esos que dan tanta trascendencia a lo que diga ETA, ¿han hecho mucho para convencerla? ¿creen que repetir viejas excusas facilita que ETA se mueva? Cada cual debe asumir su responsabilidad y dejar de calcular eventuales riesgos y beneficios.

No se trata de perder el tiempo con repetitivas críticas, hace falta tender puentes y unir manos, fraguar nuevas alianzas, tejer nuevas redes. Creo que el documento del debate y la Declaración de Altsatsu son pasos irreversibles, pase lo que pase en otros ámbitos. Pasos que no esperan la bendición de nadie, sino nuevas concreciones.

Floren Aoiz

Nota: El 24 de noviembre, Floren Aoiz publica otro artículo en nafarroan.com y te recomendamos su lectura: Juventud perseguida, pueblo en marcha

Fuera de Afganistán y el Índico

La amenaza talibán se ha convertido en una excusa perfecta para justificar la presencia militar en Afganistán, tanto como el pirateo en el Índico para introducir la presencia armada en los pesqueros occidentales.

Para el próximo 28 de noviembre se han convocado movilizaciones contra la presencia de tropas españolas y de la OTAN en Afganistán, como punto de partida de una campaña coordinada a nivel estatal. Desde Gasteizkoak nos adherimos a la iniciativa, pero quisiéramos establecer unas similitudes con una cuestión más cercana que nos parece igual de rechazable. Estamos hablando, claro, del reciente conflicto en Somalia.

Nos oponemos a la presencia de tropas en Afganistán, porque creemos evidente que lo que ese país padece es una guerra y ocupación militar disfrazada de misión de paz humanitaria. Pero del mismo modo nos oponemos a la presencia de cualquier tipo de fuerza armada en los atuneros vascos presentes en el Índico, porque nos parece igual de evidente que lo que la zona está sufriendo es un atraco y expolio de su riqueza pesquera, y un uso incontrolado como vertedero de su costa, disfrazado todo ello de legítimo negocio pesquero de nuestros abnegados armadores.

Ni a la OTAN ni al gobierno español les importa realmente un bledo la situación del pueblo afgano; lo que realmente les mueve es hacerse con su riqueza petrolífera y controlar una estratégica zona de paso en las rutas del petróleo y el gas, fuentes de energía que los países enriquecidos han agotado ya en sus zonas y que ahora pretenden arrebatar al resto por la fuerza de las armas. Igualmente, ni a los armadores ni a las empresas pesqueras les importa un comino la suerte de la población somalí; lo que verdaderamente les interesa es controlar una zona marítima de paso y arrebatar de sus caladeros las riquezas pesqueras que los países enriquecidos han agotado por sobreexplotación en sus zonas.

Creemos que la amenaza talibán se ha convertido en una excusa perfecta para justificar la presencia militar en Afganistán, tanto como el pirateo en el Índico para introducir la presencia armada en los pesqueros occidentales. En ambos casos se trata de convertir a los otros en odiables enemigos contra los que actuar: su conversión en terroristas. Deberíamos preguntarnos qué piensan las poblaciones afgana y somalí de quienes en nombre de la democracia occidental les saquean caladeros, bombardean territorios y aterrorizan con el uso de la fuerza armada.

Encontramos mucha y preocupante similitud entre las corporaciones militares privadas que obtienen contratos milmillonarios en Afganistán con las empresas de seguridad privada que se van a lucrar (ya lo estaban haciendo) a bordo de los buques que están en el Índico.

Tan hipócrita nos resulta la actitud de los gobiernos que primero deslegitimaron las elecciones afganas y después han negociado con el gobierno resultante, como la de las instituciones españolas que tras descalificar e implicar al gobierno somalí en la organización del pirateo, han negociado con él la solución a la crisis. En ambos casos es evidente que subyacen nauseabundos intereses político-económicos, confesables o no.

Estos dos conflictos (como tantos otros que no aparecen en la agenda de los medios) responden a una misma mentalidad que atraviesa la mayor parte de injusticias que padece el mundo: la de quienes avalados por el poder del dinero (haciendo de él un Dios único, verdadero e impuesto) y respaldados por la fuerza de las armas o la amenaza de su uso, se sienten los amos del planeta (dueños de la única cultura aceptable e impositores de tan sacrosantos como falsos conceptos de democracia, igualdad, paz, justicia…) y están dispuestos a imponer su cultura a sangre y fuego para asegurarse su modo de vida, a costa de condenar a la infravida o a la muerte al resto de poblaciones y de acabar con el propio planeta.

Por todo ello hay que denunciar una vez más la ocupación y la guerra en Afganistán, pero denunciar al mismo tiempo la realidad del expolio de los barcos en el Índico. Que nadie se agarre a que estaban en aguas internacionales, porque ni los datos apuntan a eso, ni conocemos ningún órgano o institución internacional en el que Somalia (u otros muchos países empobrecidos) haya podido acordar en igualdad de condiciones con el resto dónde empiezan o terminan esas aguas internacionales.

Nos subleva que se sugiera que este caso es distinto porque se trata de barcos y armadores vascos, porque precisamente esa implicación tan cercana (al igual que nos sucede cuando el armamento que se utiliza en guerras lejanas es made in Euskadi) hace más necesario si cabe el denunciar sin titubeos la realidad que un trasnochado sentimentalismo patriotero trata de ocultar.

Exigimos que se abran espacios para el debate público desde donde interpelar a la clase política vasca por cerrar filas, casi unánimemente, a la petición de presencia armada (pública o privada, en definitiva es lo mismo) en los pesqueros vascos. ¡Cómo se les ve el plumero!: a quienes habitualmente reniegan del ejército español y ahora recurren a él, y a quienes ensalzan a la Audiencia Nacional, a sus jueces estrella y su justicia inquebrantable y ahora les reprochan su exceso de celo, la extralimitación de competencias, llegando incluso a pedir que incumplan sus propias leyes.

Finalmente, nos dirigimos a la población vasca con capacidad de análisis crítico sobre estas situaciones (mucha más gente de la que algunos quisieran) para animarle a que muestre su más enérgica repulsa y busque caminos para la denuncia y la acción. En esa dirección lanzamos una propuesta: una Plataforma vasca (descentralizada por herrialdes) para denunciar las situaciones señaladas en Afganistán y el Índico, que exija la retirada de todas las tropas y fuerzas de seguridad españolas y de la OTAN (públicas o privadas) y que reclame que, de haber algún tipo de intervención, sea para apoyar, sin contrapartidas, los procesos de reconstrucción civil que las propias poblaciones de esos países consideren oportunos. ¡Fuera ejércitos y policías de Afganistán y Somalia!

Estitxu Martínez de Guevara

una visión distinta de los “piratas” somalíes