CIUDADANÍA
La intelectualidad progre española (véase PSOE, IU) han recuperado para su discurso imperial el concepto de Ciudadano. Según su lógica en dicho concepto se concentran todas las virtudes de que debe hacer gala todo buen demócrata español. Incluso, han creado, inventado, una nueva asignatura para reprogramar las mentes juveniles: Educación para la ciudadanía. Un compendio de valores morales adaptados al siglo XXI. En el fondo, los mismos valores morales inculcados en las escuelas franquistas; simplemente se ha cambiado el nombre a los conceptos.
En todo éste affaire la piedra angular es el concepto de Ciudadano. Se presupone como tal al individuo libre y moderno, progresista, librepensador, culto. Con dicho concepto se autobautizan y nombran a toda su población española.
Están en un error. Como ciudadanos, de hecho utilizan el apelativo con orgullo, se pueden calificar, por ejemplo, los franceses. La población francesa hizo sus deberes hace un buen número de años. Ganaron el calificativo con sangre, especialmente azul, mediante el gran invento de la época: madame Guillotin.
Los franceses, aún siendo su gobierno lo que es, se pueden calificar como ciudadanos. Los españolitos no. Los españolitos son súbditos, la gran mayoría vasallos y muchos que aparecen asiduamente en la prensa, simplemente lacayos.
El Estado español fue un país de ciudadanos una vez. Franco lo echó a perder. Lo más triste, que lo es, no es lo que hizo Franco, sino la herencia que dejó: un país de serviles. Serviles, sobre todo aquellos que por cuatro prebendas y buenos sueldos traicionaron su historia, sus ideas y hasta a sus muertos, muchos de ellos todavía hoy en día en las cunetas. Mientras, ellos de cóctel, cena en restaurante pijo y compartiendo gobierno con los sucesores de los que los enterraron.
El pueblo vasco no es vasallo voluntario, salvo algunos politiquillos y empresarios de MCC, el pueblo vasco no recibe a los monarcas con banderitas y vítores. El pueblo vasco tiene cultura de verdadero ciudadano.
Nos vemos como ciudadanos/as en una Euskal Herria libre.
Txema