hitzak

hitzak

zenbat buru hainbat aburu

hitzak RSS Feed
 
 
 
 

Archive for azaroa, 2008

partidos políticos y unidad abertzale

Todas y todos sabemos que en lo económico los partidos de izquierda se han derechizado y en lo social los partidos de derechas han asumido postulados clásicos de la izquierda. Es realmente difícil encontrar diferencias de calado entre los distintos partidos políticos mayoritarios. Todos son liberales en lo económico (neoliberalismo capitalista) y democráticos (democracia representativa) en lo social. También sabemos que no es posible el equilibrio entre el liberalismo económico y la democracia social  y por lo tanto la democracia (democracia representativa, no verdadera democracia) está subyugada al sistema capitalista siendo sacrificada cuando las circunstancias lo aconsejan.

En Euskal Herria hay un elemento añadido de gran importancia en el aspecto identitario de los partidos políticos, la dicotomía nacionalista vasco versus nacionalista español.

Ser vasco/a o español/a es únicamente una cuestión de sentimientos, aquel y aquella que se siente vasco o vasca, pues lo es y aquel y aquella que se siente español o española, pues lo es. Hasta aquí no hay ningún conflicto, siendo cada uno y cada una lo que somos; a nadie le molesta lo que son otras y otros.

El conflicto se origina cuando no todos tienen la posibilidad de convertir su sentimiento nacionalista en una realidad, en un estado, en una forma de organización social libremente elegida.

En este aspecto, el identitario, no ha habido un acercamiento entre partidos políticos, todo lo contrario. De esta manera para los/as políticos/as (y sus medios de comunicación asociados) el “conflicto vasco” queda reducido a dos aspectos: por un lado el enfrentamiento entre nacionalismos vasco y español (y francés) y por otro lado el problema de la violencia de un sector del nacionalismo vasco contra el nacionalismo español (evidentemente no hay ningún problema con la violencia del estado español contra el nacionalismo vasco, excepto para quienes la sufrimos).

Pero para las personas que vivimos en Euskal Herria, el conflicto es mucho más complejo, el conflicto es la agresión neoliberal de las corporaciones capitalistas, el conflicto es la globalización como elemento destructor de las identidades locales, el conflicto es la imposición del pensamiento único desde los medios de fabricación de la información, el conflicto es la deshumanización de la sociedad y de las relaciones, el conflicto es la criminalización y represión de toda clase de oposición al sistema,… y también el conflicto es la imposición por la fuerza de límites al desarrollo social y político al nacionalismo vasco.

Sinceramente pienso que los partidos políticos son un obstáculo para la solución de los problemas, y aún más cuando el problema a solucionar es un problema serio, y me refiero tanto al sistema político de partidos como a los propios partidos políticos reales.

Y en el caso de la tan cacareada unidad de la izquierda abertzale: el obstáculo fundamental, también, son los partidos políticos. Los políticos y las políticas son incapaces de olvidarse de sus intereses particulares y sectoriales y pensar en el beneficio colectivo. No pueden, o no saben, trabajar honestamente por un objetivo común, tienen muchísimos intereses particulares que atender y fuertes presiones externas.

Nos dice Tasio Erkizia en el artículo “Crear un movimiento soberanista” publicado en gara del 24 de noviembre: “ se dan bases mínimas para crear un movimiento soberanista unitario, aunque para avanzar en ese camino son imprescindibles los compromisos personales“.

Quizás Tasio tenga razón y ahora sea el momento, pues intentémoslo, comprometámonos. Y como él dice en su artículo, vamos a ser valientes e imaginativos; pues claro que sí, busquemos fórmulas organizativas distintas a los partidos políticos, probemos a crear estructuras sociales democráticas, pero de democracia real, no la democracia representativa que tanto les gusta a los partidos políticos.

Rompamos con los partidos políticos, no somos electores y electoras, y mucho menos políticos o políticas. Somos vascas y vascos de izquierdas que queremos construir nuestra sociedad y para hacerlo debemos quitarnos el corsé, incómodo y rancio, que son los partidos políticos.

La izquierda vasca no debe ser un partido político o un conglomerado de partidos políticos, la izquierda vasca tendría que ser una organización social democrática, independiente, de izquierdas (en lo económico especialmente) y abertzale, entre otras muchas cosas (feminista, ecologista, internacionalista, antimilitarista,…).

Uski

¿Dónde está «Erabaki»?

Han reiterado -con su cansino discurso de estos meses- que no están dispuestos a reconocer el error que cometieron. Ha quedado al descubierto, una vez más, la prepotencia española y el sometimiento de nuestros jauntxos

La asociación que mereció tan vigoroso nombre existió o fue un espejismo? Hay que desempolvar la hemeroteca para comprobar que, a comienzos de este año, fue concebida, gestada y alumbrada esta fugaz organización. Flor de un día, sueño de una noche de invierno, «Erabaki» nació un 18 de enero reclamando el derecho de nuestro pueblo a decidir. Todo hace pensar que la infeliz falleció en el momento del parto, pues nunca más se supo de ella.

Gozó de una vida efímera pero ostentosa. Su alumbramiento mereció la concurrencia y el aplauso de los distinguidos caballeros y de las exquisitas damas que conforman el largo cortejo del PNV. Nada que ver con el nacimiento de cualquier otro organismo popular. Estos, desde el seno materno, tienen que aguzar su caletre diseñando chapas, camisetas o pegatinas para poder financiarse. Y, cuando les es permitido, se desloman instalando txosnas y vendiendo kalimotxos desde el ocaso hasta el albor para poder subvencionarse. Ninguno de estos empeños merece una breve reseña de prensa. «Erabaki», por el contrario, concentró en torno a su cuna todos los medios y favores del PNV. Así y todo, nació y murió sin haber cumplido la tarea que se le asignara. Y no será porque se ha quedado sin contenido su encomiable misión.

El cacareado referéndum sobre el derecho a decidir ha sido uno de los ejes de la política española y vasca durante todo este año. Un proceso largo, previsible y asombrosamente ilustrativo. Ha dejado al descubierto el marco constitucional en el que nos movemos y el nulo espacio de maniobra con el que contamos. Ha reafirmado el carácter imperialista de la Constitución española y la voluntad unionista de quienes velan por ella.

El progresivo desinfle de la iniciativa ha evidenciado la mandanga que nos vendieron los autonomistas locales cuando aseguraban -sagaces ellos- que el camino era sinuoso pero acertado. Han reiterado -con su cansino discurso de estos meses- que no están dispuestos a reconocer el error que cometieron. Ha quedado al descubierto, una vez más, la prepotencia española y el sometimiento de nuestros jauntxos. Estos han ido moderando su voz y delatando a sus paisanos para ver si el Estado les concedía algún resquicio por donde salir airosos. Nada de nada. Ni referéndum, ni consulta, ni encuesta….La metrópoli no conoce la templanza ni los autonomistas la firmeza.

Llevan treinta años pactando con unos poderes que sólo los aceptan como colaboradores sumisos; y que compran muy a la baja sus favores. La fotografía aérea, en contra de lo que pretendía, expresaba la impotencia y desencanto de los arrebujados bajo las aspas del helicóptero. La consulta de Lokarri, a pesar del eco mediático y del respaldo de Ibarretxe, agudizó el esperpento.

Los gestores del referéndum han fracasado. Pero «Erabaki», si de verdad existe, no debería marchar al ritmo que le señala el PNV. Retome el anhelo soberanista de este pueblo y el desencanto de muchos de sus impulsores. Salga a la calle. Corte las humillantes alambradas y active a la sociedad para arrancarlas de cuajo. Aunque esta digna decisión le indisponga con Urkullu y Erabaki tenga que vender bocatas para poder sobrevivir.

Jesús Valencia

OTRA VISIÓN DE NUESTRA REALIDAD

He leído con interés el trabajo de Txema Flores “La unidad de acción” y he de admitir que me ha provocado muchos comentarios, demasiados para recogerlos en una nota que pretende ser breve.

Su trabajo proyecta una sensación desencantada por la proverbial incapacidad de los vascos para entendernos entre nosotros; y una valoración subyacente de que eso se debe a deficiencias subjetivas. Puede que las haya, pero falta en este análisis un elemento fundamental y determinante: el papel que juegan unos Estados centralistas que nos abocan continuamente a un dilema de difícil resolución por su incompatibilidad: apostar por nuestra integración en dichos Estados o recuperar nuestra soberanía. Dicho dilema es tan viejo como el propio nacionalismo. La suya – o la nuestras- es una historia de desencuentros y también de intentos fallidos por encontrarnos. Léase la historia del PNV desde sus orígenes. Las fuertes tensiones que se generan en su seno tienen que ver siempre con las diferentes posturas que adoptan las partes en su relación con el Estado. Hágase la misma lectura de los años del postfranquismo y se encontrará una continuidad con la historia anterior. No voy a enumerar los incontables intentos frustrados de aproximación abertzale. Cada vez que un grupo reafirma honestamente su voluntad soberanista, tiene que desmarcarse de los vascos integracionistas o es descabalgado por ellos. Ese elemento no es de matiz. Cualquier apuesta de futuro por alcanzar la confluencia seguirá condenada al fracaso si ni hay en su base una decisión firme de recuperar nuestra soberanía. Se trata de una opción subjetiva pero que parte de un dato absolutamente objetivo: la existencia de unos Estados que no quiere reconocer nuestra soberanía.

El artículo de Txema sugiere otro eje en el que no voy a entrar: organización de masas, organización política; la función de cada una de ellas; sus respectivas dinámicas; su relación ¿complementaria? ¿incompatibles?

Parecido déficit encuentro en el juicio que formula respecto a la situación actual que el considera desastrosa: centra todo su análisis en la trayectoria de la izquierda abertzale a la que hace responsable de lo que el considera un desplome general. No dudo que en ella se han producido actitudes burocráticas y decisiones desacertadas pero su análisis, sorprendentemente, omite un dato sustancial: la permanente persecución del Estado. Este se vio forzado a aplicar estrategias contrainsurgentes contra la izquierda abertzale casi desde que ésta nace. No le bastó y hubo de incrementar la represión. Desde hace 25 años el Estado priorizó los ataques contra la base social de la izquierda como objetivo más vulnerable. El plan ZEN se vio reforzado con la implicación de los partidos locales autonomistas (era una de las estrategias del Plan) que comprometieron a la sociedad en la contrainsurgencia. La solidez de la izquierda neutralizó –perdiendo gente en el camino- tan brutal ataque. El Estado tuvo plena conciencia de que también aquella estrategia había fracasado: había mermado el respaldo social pero no había conseguido absorber ni desactivar a la izquierda. Por el contrario, ésta demostraba suficiente fuerza como para promover iniciativas de calado y convertirse en uno de los motores más potentes de cara a un futuro diferente. Al Estado ya no le servía la política de acoso a la base social. Puso en marcha otra estrategia represiva más violenta: el estado de excepción. Endureció reiteradamente el Código Penal, nueva legislación fascista, pactos contrainsurgentes que respaldasen la política de ilegalizaciones y apartheid. Aunque el artículo lo ignora, se trata de una escandalosa agresión imposible de ocultar y que escandaliza a muchos observadores, tanto estatales como internacionales.

El resultado de este ataque total esta a la vista: ilegalización de todas las estructuras políticas y buena parte de las sociales en las que estaba participando de forma activa y entusiasta la izquierda abertzale. El encarcelamiento de tantos dirigentes y militantes es la mejor constatación de que no se habían funcionarizado (me duele leer estas descalificaciones desde la calle y, al mismo tiempo, sus cartas desde la cárcel), de que el Estado no ha podido absorberlos y de que su proyecto político no estaba en desguace. Yo añadiría que, ni estaba, ni está. Aunque el mensaje oficial y oficialista reitera que la izquierda abertzale está terminada (es verdad que ha sido borrada del ámbito institucional), hay muchos datos en contrario. Mantener su presencia y dinámica en estas condiciones abismalmente antidemocráticas es, al menos para mí, una evidencia irrefutable de su vigor.

Comparto la tesis de Txema de que, de cara al futuro, deberemos agruparnos y acumular fuerzas. También, y como una da las más consistentes, la de la izquierda abertzale; pulida en la persecución y -pese a tantos ataques- sorprendentemente viva. Tampoco este aspecto es de matiz; cualquier intento de confluir y de avanzar tendrá que hacerse incorporando con respeto la aportación de nuestros patriotas, los de ayer y los de hoy.

Jesús Valencia

UNIDAD DE ACCIÓN

En éste pequeño país nuestro, cada poco tiempo se suceden diversos terremotos políticos que provocan la esperanza de la ciudadanía y en los que ya, hoy en día, muchos no creen. Han sido ya demasiadas desilusiones.
El último es la unidad de acción entre fuerzas abertzales y de izquierdas. Bienvenido sea. Es algo absolutamente necesario para nuestra supervivencia como pueblo. Es hora de demostrarnos a nosotros mismos que podemos dejar a un lado nuestra historia como banderizos y que somos capaces de construir un Estado moderno.
Es bueno que los partidos políticos hablen, se entiendan, creen estrategias y traten de solucionar el nudo vasco. Pero, la supervivencia de éste pueblo es algo demasiado importante para dejarlo solamente en manos de políticos. Los políticos, tarde o temprano, van a funcionar en función de sus intereses, presiones, lobbys económicos, etc.
En éste proceso en marcha es necesaria la participación decidida de la ciudadanía, de los barrios, pueblos, asociaciones, etc. No corren buenos tiempos para la participación ciudadana pero se debe hacer el esfuerzo de llegar a la gente, implicarla, ilusionarla, hacerla partícipe del hermoso sueño que es construir un país.
Se suele decir que la política todo lo corrompe, y no hay nada más cierto. Aquella unidad popular que conocimos hace algunos años, que se dio en llamar Herri Batasuna, que realmente era un movimiento de base, que aglutinaba a sectores muy diversos, que logró una estructura muy potente, que fue la esperanza de nuestro pueblo, se desvaneció como un castillo de arena en el momento en que se convirtió en un partido político, en el momento en el que el sistema político lo absorbió, en el momento en el que una caterva de funcionarios se hizo con el control, estableció sus propias estrategias y dispersó, quemó a las bases, aquella gente que tanto aportó, luchó y dejó mucha vida en el camino.
No permitamos que ahora pase lo mismo. Pensemos un poco en todos aquellos que se quedaron en el camino, en todo el sufrimiento. Nos merecemos algo mejor que lo que tenemos y tenemos que conseguirlo todos juntos. Vamos a dedicarnos a sumar y multiplicar, no a restar y dividir como ha sucedido hasta ahora.

Txema Flores

Feliz 20-N: Carta a un Terrorista.

((publicado en gara el 20 de noviembre de 2008))

Me dicen que no has cambiado de dirección, la verdad es que no ha sido difícil encontrarte. Ya sé que el 20 de Noviembre es una fecha muy especial para ti, por eso te escribo, además te quiero comentar algunas de las novedades que están pasando por aquí fuera. Hace mucho que no sales pero tranquilo que la mayoría de las cosas están igual. Eso sí, la cuadrilla no te olvida.

No sé si te acuerdas de tu amiga la griega, sí hombre, con la de veranos que habéis pasado juntos en Galicia. Últimamente hasta ella se atreve a hablar de ti, tendrías que oírla, cómo te recuerda. Dice que eres “un hombre sencillo, con ganas de agradar y muy tímido”. Pero no te enfades, lo dice para defenderte ante un montón de enemigos que te han salido. Por cierto, otro que se acuerda mucho de ti, cómo no, es su marido. Este creo que es italiano de nacimiento, aunque ha vivido en varios lugares porque su abuelo se quedó en paro y tuvieron que buscarse la vida. Ya se le nota que es un ciudadano del mundo, bueno qué te voy a contar a ti que le has visto crecer, con la de veces que habéis compartido balcón en esas fiestas que organizabais. Oye, pues cómo te defiende también, dice la griega que el italiano “se muestra tajante desde el primer momento proclamando que delante de él no se habla mal” de ti. Es tan campechano, bueno tendrías que verle cómo manda callar a cualquiera que le lleve la contraria, cómo se nota que habéis compartido media vida juntos.

Y es que la griega se ha quedado a gusto, acuérdate que ya se saltó el protocolo para abrazar a tu esposa en tu despedida física, que no política. También habla muy bien de tu hija, y de otro amigo tuyo, uno con apellido navarro que tenía una carnicería. Vamos, eso tengo entendido porque según le recuerdan por allí era el “carnicero de Málaga”. Fíjate qué nivel, siendo carnicero y llegó a presidente del gobierno. Por cierto, ahora ha salido a la luz que en aquellos años de incertidumbre el carnicero se ofreció a los de las hamburguesas para declarar la guerra al vecino por si hacía falta parar la extensión de la carne roja. Bueno de eso igual no te acuerdas, porque fue después de que pusieran en la radio la canción de “Grandola, Vila Morena” y tú ya estabas con el permiso del enterrador. Qué tiempos aquellos, ahora el carnicero ya no está con nosotros pero todavía quedan muchos de tus tiempos en los bancos, iglesias, tribunales, poltronas… que no se han hecho vegetarianos precisamente, y es que has marcado una época.

Están pasando muchas cosas más, imagino que te habrá llegado algo sobre un movimiento popular que se ha puesto en marcha desde hace unos años. Supongo que habrás oído algún comentario a los monjes que cuidan tu cripta, se llama coloquialmente “lo de la memoria histórica”, es un fenómeno reciente y ha calado en la sociedad como nunca hubieras creído posible. Sí, porque en tu ausencia han sido muchas las pruebas, los documentos, los testimonios y los trabajos de investigación que han conseguido despertar conciencias y superar el miedo. Para muchos amigos tuyos, todo esto está resultando desconcertante. Toda esta gente del nuevo régimen constitucional del que nos dotaste, tú y los tuyos con la complicidad de los que decían ser tu oposición, no se han dado cuenta o no han querido ver el verdadero recorrido que tiene “esto de la memoria”. Es importante que lo sepas, esa es la razón principal por la que te escribo. No te extrañes, o es que no sabías que aquellos muertos tenían vivos, y que las ideas no se pueden asesinar. Deberías haberlo aprendido tú que has arrancado tantas flores y seguías viendo cómo crecían.

De todas formas, supongo que no te quejarás de la “bendita transición”, y es que desde ahí, bajo 1500 kilos de granito, sigues disfrutando de tu “atado y bien atado”. Mientras tanto aquí, al otro lado de esa losa, somos muchos los que nos seguimos acordando de ti y de los tuyos. Pero no te equivoques, no somos unos nostálgicos del pasado como tus amigos, muy al contrario, nos acordamos porque creemos en el presente y en el futuro. Porque hemos pasado del silencio a la denuncia, del olvido a la memoria y del miedo a la reivindicación.

Si quieres, puedes darle recuerdos de mi parte al “ausente” que creo que anda por allí también. Pero te recomiendo que ni te atrevas a mirar a los ojos de los miles de luchadores antifascistas que secuestraste en 1959 y contra su voluntad siguen enterrados contigo en la mayor escenificación de la apología del terrorismo de Europa.

Feliz 20-N, Terrorista.

Lander García Rodrigo Miembro de Ahaztuak 1936-1977

Unidad de Acción Abertzale

Pasado el 25 de Octubre, es hora de hacer reflexión. Sin entrar a valorar las acciones conjuntas o unilaterales llevadas a cabo por cada grupo político vasco, debemos valorar cómo y por qué hemos llegado a esta situación.

Por una parte, desde esta dividida izquierda abertzale no cabe más que hacer autocrítica. Los miembros de la izquierda abertzale civil no hemos sabido presionar lo suficiente y animar a los demás partidos a hacer uso del “pase foral”.

No hemos sabido ni podido unir a las fuerzas defensoras de la democracia a llevar a delante la consulta. Desde el primer momento en el que la pseudos-justicia española dijo que el pueblo vasco no tenía derecho a votar su futuro, no supimos hacer frente a los sectores menos valientes del os partidos mayoritarios. Cuando estos dijeron que había que esperar a tiempos más propicios, debimos recordarles que los avances democráticos nunca se han conseguido esperando, sino actuando.
Cada día queda más claro que para que se den avances en torno a la consecución de objetivos democráticos hace falta de una izquierda abertzale civil y plural fuerte, con apoyos sociales. Como ya ocurrió en Nafarroa, tuvimos que convertirnos en la primera fuerza abertzale para poder crear un movimiento conjunto que ha llegado a aterrorizar a populares y socialistas en Madrid.

El PNV, dirigido por los famosos “michelines” se ha demostrado incapaz de crear una alternativa unitaria favorable a la democracia frente al unionismo español, e incluso se muestran favorables a pactar con ellos en busca de réditos partidistas a corto plazo, olvidándose de las necesidades sociales de Euskal Herria.

Poco cabe esperar también de los que se han convertido en sus comparsas políticas. Dirigiendo su nave allá donde sople el viento, han perdido toda referencia y deambulan sin norte, desorientando incluso a sus timoneles Ziarreta y Madrazo, que incapaces de hacer propuestas productivas, se limitan a intentar apropiarse de las propuestas ajenas. En cualquier caso, suficiente tienen con apaciguar los continuos motines que sufren en sus filas.

Quizás los que mejor definido tengan su rumbo sean los de la izquierda abertzale militar. En línea recta al fondo del mar. Torpedeados por el unionismo español siguen culpabilizando de sus males a los únicos que se han solidarizado con ellos y trabajan para revertir su situación. Criminalizan a los que trabajamos (incluso más que ellos mismos) para superar su ilegalización; mientras ellos se escudan en la ilegalización para huir de sus responsabilidades políticas.

Cuando la mayoría abertzale se unió para llevar a delante un proceso de referéndum, estos se negaron a aceptar este proceso al no poder capitalizarlo. Cuando todos los partidos hablamos de referéndum, ellos hablan del TAV. Cuando todos hablábamos del TAV ellos hablaban de referéndum. Y así les va.
Pero si algo ha demostrado esta unión abertzale coyuntural, es que no son necesarios para la consecución de la independencia. Es más, han demostrado ser un freno. Un obstáculo más a añadir a los que ya nos ponen los raptores de las libertades democráticas desde Madrid.

La acumulación de fuerzas independentistas va a ser necesaria en estos momentos. Los “michelines” del partido mayoritario, en su afán por encantar a España, han desencantado a sus votantes, y la izquierda abertzale civil y plural es la única que ha demostrado tener la claridad de ideas y frescura suficiente como para hacer frente al involucionismo democrático dirigido por Patxi Lopez. Este viene a Euskadi como el salvador de España. Ha prometido completar el Estatuto de Autonomía si gobierna. Lo que nos dice al más puro estilo mafioso, es que o le votamos o seguiremos sin las herramientas que necesitamos para crecer social, económica y políticamente. ¿Prefiere que nuestra economía se hunda sino sale elegido? Si no es así, ¿Por qué no lo ha reclamado hasta ahora en todos estos años a su jefe en Madrid?

Lo más seguro, y prometa lo que prometa, es que Lopez terminará haciendo lo que le ordenen desde Madrid, salga o no salga elegido Lehendakari. Seguramente, con él de Lehendakari, el bienestar de los vascos dependerá de los intereses electoralistas de su partido en otros territorios. Y en estos momentos de crisis, la sociedad vasca no puede permitir que su futuro dependa de lo que en cada momento interese en Madrid.

Necesitamos la unidad de acción abertzale. Necesitamos un futuro de bienestar para nuestros hijos. Necesitamos de todas las herramientas posibles para hacer frente a la crisis. Necesitamos libertad total de elección democrática. Necesitamos crear un sistema político no viciado, creado desde cero. Por todo ello necesitamos la independencia de Euskal Herria.Y para conseguirla, cada vez queda más claro que es necesaria una izquierda abertzale civil y plural potente, que desde su posición de fuerza repita lo que ya ha hecho en Nafarroa; que una a todos los partidos defensores de los derechos democráticos y conseguir de una vez por todas la libertad.

Gaizka , Aralarkidea