partidos políticos y unidad abertzale
Todas y todos sabemos que en lo económico los partidos de izquierda se han derechizado y en lo social los partidos de derechas han asumido postulados clásicos de la izquierda. Es realmente difícil encontrar diferencias de calado entre los distintos partidos políticos mayoritarios. Todos son liberales en lo económico (neoliberalismo capitalista) y democráticos (democracia representativa) en lo social. También sabemos que no es posible el equilibrio entre el liberalismo económico y la democracia social y por lo tanto la democracia (democracia representativa, no verdadera democracia) está subyugada al sistema capitalista siendo sacrificada cuando las circunstancias lo aconsejan.
En Euskal Herria hay un elemento añadido de gran importancia en el aspecto identitario de los partidos políticos, la dicotomía nacionalista vasco versus nacionalista español.
Ser vasco/a o español/a es únicamente una cuestión de sentimientos, aquel y aquella que se siente vasco o vasca, pues lo es y aquel y aquella que se siente español o española, pues lo es. Hasta aquí no hay ningún conflicto, siendo cada uno y cada una lo que somos; a nadie le molesta lo que son otras y otros.
El conflicto se origina cuando no todos tienen la posibilidad de convertir su sentimiento nacionalista en una realidad, en un estado, en una forma de organización social libremente elegida.
En este aspecto, el identitario, no ha habido un acercamiento entre partidos políticos, todo lo contrario. De esta manera para los/as políticos/as (y sus medios de comunicación asociados) el “conflicto vasco” queda reducido a dos aspectos: por un lado el enfrentamiento entre nacionalismos vasco y español (y francés) y por otro lado el problema de la violencia de un sector del nacionalismo vasco contra el nacionalismo español (evidentemente no hay ningún problema con la violencia del estado español contra el nacionalismo vasco, excepto para quienes la sufrimos).
Pero para las personas que vivimos en Euskal Herria, el conflicto es mucho más complejo, el conflicto es la agresión neoliberal de las corporaciones capitalistas, el conflicto es la globalización como elemento destructor de las identidades locales, el conflicto es la imposición del pensamiento único desde los medios de fabricación de la información, el conflicto es la deshumanización de la sociedad y de las relaciones, el conflicto es la criminalización y represión de toda clase de oposición al sistema,… y también el conflicto es la imposición por la fuerza de límites al desarrollo social y político al nacionalismo vasco.
Sinceramente pienso que los partidos políticos son un obstáculo para la solución de los problemas, y aún más cuando el problema a solucionar es un problema serio, y me refiero tanto al sistema político de partidos como a los propios partidos políticos reales.
Y en el caso de la tan cacareada unidad de la izquierda abertzale: el obstáculo fundamental, también, son los partidos políticos. Los políticos y las políticas son incapaces de olvidarse de sus intereses particulares y sectoriales y pensar en el beneficio colectivo. No pueden, o no saben, trabajar honestamente por un objetivo común, tienen muchísimos intereses particulares que atender y fuertes presiones externas.
Nos dice Tasio Erkizia en el artículo “Crear un movimiento soberanista” publicado en gara del 24 de noviembre: “… se dan bases mínimas para crear un movimiento soberanista unitario, aunque para avanzar en ese camino son imprescindibles los compromisos personales“.
Quizás Tasio tenga razón y ahora sea el momento, pues intentémoslo, comprometámonos. Y como él dice en su artículo, vamos a ser valientes e imaginativos; pues claro que sí, busquemos fórmulas organizativas distintas a los partidos políticos, probemos a crear estructuras sociales democráticas, pero de democracia real, no la democracia representativa que tanto les gusta a los partidos políticos.
Rompamos con los partidos políticos, no somos electores y electoras, y mucho menos políticos o políticas. Somos vascas y vascos de izquierdas que queremos construir nuestra sociedad y para hacerlo debemos quitarnos el corsé, incómodo y rancio, que son los partidos políticos.
La izquierda vasca no debe ser un partido político o un conglomerado de partidos políticos, la izquierda vasca tendría que ser una organización social democrática, independiente, de izquierdas (en lo económico especialmente) y abertzale, entre otras muchas cosas (feminista, ecologista, internacionalista, antimilitarista,…).
Uski


ido sea. Es algo absolutamente necesario para nuestra supervivencia como pueblo. Es hora de demostrarnos a nosotros mismos que podemos dejar a un lado nuestra historia como banderizos y que somos capaces de construir un Estado moderno.