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Archive for iraila, 2008

Acciones armadas

Muchas veces nos hemos preguntado qué hay realmente detrás de una acción armada porque es relativamente frecuente que al analizarla, el resultado sea un beneficio moral, ideológico y político para España. Muchas veces nos hemos preguntado si el promotor de esa acción habrá calibrado minuciosamente las repercusiones que tendrá.
Es el caso de la acción armada de Ondarroa. Una acción que ha destrozado medio pueblo, uno de los pueblos más abertzales y combativos de EH. Un pueblo que ya de por si estaba dividido, en el que el PNV se había hecho con el poder y la mayoría de la población había expresado su rechazo. Una acción así ha dado la vuelta a la tortilla.
Una acción que tenía como objetivo a la Ertzaintza. Qué hubiese pasado si, además de destrozar el pueblo, hubiesen matado a una docena de ertzainas? Alguien se ha puesto a pensar del coste, además de humano, político para la izquierda abertzale? A quién beneficia eso, a una izquierda destrozada ya por la represión? Esa acción estúpida solamente beneficia a España y sus colaboradores.
De no ser por ese tipo de acciones, la izquierda abertzale estaría igualmente ilegalizada y perseguida, pero tendría otra legitimidad ante la sociedad para defender sus planteamientos, mantendría su masa social.
Qué cálculos se están haciendo? Es mejor restar que sumar? Las últimas acciones armadas de mayor impacto mediático se han realizado en pueblos con mayoría de la izquierda abertzale, mayoría que tras las acciones ya no lo es tanto. Qué se pretende con ello, meter aún mayor presión a la izquierda abertzale? Que queden muy pocos, pero unidos? Eso supondría la desaparición de facto de, no ya un proyecto político, sino de la única esperanza prácticamente que le quedaba a éste país desde hace unos años. Para qué tanto sufrimiento durante tantos años, tantos presos y exiliados, torturados, muertos?
Alguien se ha parado a pensar de lo que fue la izquierda abertzale hace unos años, con una presión externa parecida, y lo que es ahora? Quienes son los responsables de que tanta gente con ganas de trabajar, hoy esté completamente desanimada y hastiada? Donde ha quedado el prestigio social que tenía la izquierda, aquella fuerza, aquella imaginación?
No hay más que ver que, por ejemplo, el PNV se ha apropiado y presenta como suyas propuestas de la izquierda abertzale de hace 20 años.
La autocrítica es honestidad revolucionaria. Es, tal vez, lo que nos falte hoy en día. Aquella filosofía de la unidad popular que hizo que miles y miles de ciudadanos de éste país se movilizaran se ha perdido, esperemos que no para siempre.
Unos pocos años más así y EH se habrá disuelto como un azucarillo en España, porque del PNV no se puede esperar nada. Por el otro lado parece que tampoco.
Es hora de terminar con la irracionalidad y empezar a construir nuestro futuro, entre gente verdaderamente honesta y con ganas de ganar nuestro país para sus habitantes.
Unámonos, inventemos algo nuevo. Hay gente, hay ganas, hay fuerza, hay esperanza.

No a la consulta sin vergüenza

Desde el primer momento en el que la idea de la consulta fue lanzada, ésta cosecho rechazos tan esperados como esperpénticos. El rechazo del PP. Como cabía esperar fue quizás el más sincero; basándose en una ideología trasnochada, exigió poco menos que el encarcelamiento del Lehendakari. El PSOE se vio en una situación un tanto más arriesgada; ya que por una parte debía mostrar rotundidad contra la consulta si no quería perder votos. Pero por otra, un mensaje trasnochado le podía pasar factura en los sectores progresistas que tanto tiempo ha llevado queriendo contentar.
Por lo que no tuvo más camino que crear el surrealismo político. El partido español se ha servido de su sucursal en Euskadi, con Patxi Lopez a la cabeza. Él y sus correligionarios llevan meses lanzando mensajes, cada cual más esperpéntico que el anterior, intentado que su rechazo a la consulta cale en la sociedad. Comenzaron diciéndonos que con el referéndum se crispa a la sociedad, que la divide. No se yo si el lehendakarible Lopez ha paseado por las calles vascas últimamente. No se si habrá visto carteles de apoyo a presos o de denuncia de la violencia terrorista. No se si habrá visto pintadas hechas por ultraderechistas, unas contra los vascos, y otras contra España. Quizás Lopez no se haya dado cuenta todavía de que la sociedad ya está crispada y dividida, y que precisamente a base de consultas es como se termina con esta situación.
Nos dicen que ya votamos cada cuatro años, que no hace falta un referéndum. Brillante. Teniendo en cuenta que desde que tengo uso de razón las fuerzas abertzales han sido siempre mayoría en el parlamento (y en número de votos), esa no parece una alternativa viable. Nos recuerda que mientras haya violencia, el resultado de la consulta no será válido, ya que una parte de la sociedad vive amedrentada. Luego, en las últimas elecciones generales, en las que ganó su partido, ¿el resultado no es válido? Atentados hubo antes y durante la campaña. Con muertos incluso.
Patxi Lopez nos toma el pelo. Nos dice que votar es antidemocrático. Que la verdadera democracia se basa en que la mayoría de la sociedad vasca acepte lo que la minoría que él representa nos imponga. Que votemos lo que sus amos de Madrid quieran que votemos. Este hombre, representa a España en Euskadi. Y por ello es un freno para el progreso y la paz de Euskal Herria.

Gaizka Gonzalez, Aralarkidea

PARA PORROS

Ayer a la tarde en el centro de Gasteiz me encontré a un par de “vagabundos” sentados en el suelo pidiendo dinero. Lo primero que me vino a la cabeza fue: “¡Joder! Cada vez hay más y son más jóvenes”. Mientras pensaba si tendría alguna moneda en el bolsillo me doy cuenta que tenían varios carteles y “platos” para pedir dinero. En el cartel central, y con letra un poco más grande que los demás, ponía: “AL MENOS SOMOS SINCEROS” y junto a cada “plato” carteles que decían: “PARA PORROS” “PARA VINO” “PARA MÁS CERVEZA” “PARA LA RESACA”. Me hizo gracia, me reí, busque en mi bolsillo y mientras ponía 1 € en el plato pensaba: “que cojones, que se fumen unos porros por lo menos” a la vez que “¿y qué me importa a mí en qué se van a gastar este dinero? Ellos sabrán, bastante jodido lo tienen.”
Cuando ya me giraba para seguir mi camino, uno de ellos me dijo: “Eh! tío! visita nuestra página web” -mientras me daba un pequeño papel a modo de tarjeta en el que ponía www.lazybeggers.com -.
Es gracioso su desparpajo para pedir dinero, sea para porros o para comer, lo que no tiene nada de gracioso es que cada día, en nuestros pueblos y ciudades, hay más gente que duerme en la calle, que pide dinero en las plazas o en las puertas de las iglesias, que su vida es una mierda y no le importa a nadie.
Resuenan en mi cabeza como ecos lejanos las voces de nuestros políticos y políticas hablando de “justicia social” del “estado de bienestar” de “inversiones sociales” de “salarios de inmersión social” de “presupuestos de marcado carácter social”… palabras vacías.
Pobreza, inmigración “ilegal”, precariedad laboral, discriminación, accidentes laborales,… estas son palabras llenas, llenas de dolor. Y los responsables de esta situación son los y las que están gestionando las instituciones para la gloria del capital y el infierno de la chusma.

Uski

Nota: Acabo de leer en el periódico que los tribunales europeos dan la razón a las instituciones vascas cuando aplican una tasa impositiva menor a las empresas. Derechos Forales, Estatuto de Autonomía,… ¿para qué? para que las empresas paguen menos impuestos.

La necesidad de la consulta

A las puertas del 25 de Octubre, el tribunal constitucional español ha decidido ya que los vascos no podemos votar, no podemos elegir, que no podemos ejercer la democracia en definitiva. Pero yo animo al PNV, a EA y a IUa que no cedan al chantaje antidemocrático español. Porque, si a pesar del veto Madrileño, la consulta se llevara a cabo, ¿Qué harían entonces? ¿Nos invadirían como lo hizo Georgia en Osetia del Sur?
Por mucho que los medios subvencionados madrileños se empeñen en acusar a Ibarretxe de ser un iluminado al que un día se le fue la pinza y se le ocurrió la idea de la consulta, la de la autodeterminación es una exigencia manifestada por todas las izquierdas abertzales durante décadas. Sabíamos que el ejercicio democrático del voto es la única salida que tiene Euskal Herria para labrarse un futuro de paz y de libertad.
Con un referéndum se terminarían las coartadas por las que jóvenes de esta tierra han dejado familias rotas al coger las armas. Es la única manera por la que ETA desaparecerá de una vez por todas. Con un referéndum la sociedad vasca decidirá si quiere seguir viviendo bajo una pseudodemocrácia a la turca, o si prefiere crear una nueva partiendo desde cero (más o menos desde donde estamos ahora). Con un referéndum, decidiremos si queremos ser un puntero en Europa o si seguimos permitiendo que España socave nuestro progreso mediante recursos a Estrasburgo.
Pero, para que un referéndum de este tipo salga adelante, hacen falta unos pasos previos. La consulta planteada por Ibarretxe era un buen primer paso. Porque si lo hacemos una vez, ¿por qué no vamos a hacer consultas más importantes en el futuro? Con un solo referéndum, por muy banal que parezca, el estado antidemocrático español no podrá frenar el siguiente. Nosotros lo sabemos. La sociedad vasca lo sabe. Incluso en Madrid lo saben. Y por eso van a poner todos los medios a su alcance, para negarnos la democracia. Por las buenas o por las malas.

Gaizka Gonzalez, Aralarkide.

El respaldo a la autonomía fiscal no debería alimentar nuevas rebajas del impuesto de sociedades.

La esperada sentencia del Tribunal de Luxemburgo viene a avalar la “autonomía fiscal” otorgada a los territorios de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa a través del régimen del Concierto Económico, y supone un duro varapalo a las tesis de la UGT de La Rioja y los gobiernos autonómicos de Castila y León y La Rioja, que han tratado de sabotear la ya reducida capacidad de las haciendas forales para dictar normas fiscales.
No obstante, el fallo adoptado por el tribunal europeo ha evitado dar una carpetazo definitivo y “devuelve la pelota” al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco para que compruebe si la reducción del impuesto de sociedades aprobada por las autoridades forales cumple realmente con el criterio de autonomía económica y financiera; es decir, si la reducción de impuestos a las empresas es compensada o no por el gobierno central mediante el método de cálculo utilizado para fijar el Cupo que la Comunidad Autónoma paga al Estado o a través de otro tipo de compensaciones ocultas.
Las reacciones de la clase empresarial no se han hecho esperar. La patronal ha aprovechado la ocasión para reclamar nuevas rebajas en el impuesto de sociedades a la vista de que sentencia del tribunal respalda la posibilidad de que el impuesto de sociedades en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa conceda un tratamiento fiscal distinto y más favorable que el establecido para las empresas en el resto del Estado.
La codiciosa ambición de la patronal y su escaso compromiso para contribuir al mantenimiento de los servicios públicos, el gasto social y los intereses generales es inherente a su naturaleza. Pero la insistencia de la patronal en reclamar cada vez mayores rebajas en sus impuestos responde a una relación causa-efecto alimentada por los partidos que gobiernan las instituciones forales y acostumbran a dictar normas fiscales favorables a los intereses empresariales. Esta política fiscal está diseñada para reducir la carga fiscal a las rentas de capital y automáticamente compensar la pérdida de recaudación aumentando la presión fiscal sobre la clase trabajadora a través del IRPF y de los impuestos indirectos.
Por otro lado, y a pesar de las muestras de satisfacción que en torno a la capacidad normativa en materia fiscal ha suscitado la sentencia en diferentes ámbitos institucionales y políticos, es importante recordar que el actual modelo de “autonomía fiscal vasca” no colma los deseos de amplios sectores sociales de nuestro pueblo que demandan soberanía fiscal plena.
La obligación de respetar la estructura impositiva del Estado, observar los principios de coordinación y armonización fiscal con el Estado, someterse a los tratados internacionales ratificados por el gobierno español, fijar una presión fiscal global equivalente a la del Estado, y otra serie de restricciones impuestas impiden desarrollar una auténtica soberanía fiscal.
Y son precisamente estos límites estructurales los que determinan que nuestro modelo de sector público sea muy semejante al español; un sector público con un nivel de presión fiscal muy bajo y un reducido peso en la economía, en definitiva, un sector público condenado a figurar junto al español en la cola de Europa por su bajo nivel de protección social.
De ahí la importancia de conseguir una soberanía fiscal plena que nos permita construir un modelo de protección social propio, diferenciado del español y más cercano al de los países más desarrollados de Europa. Claro que, para ello, primero habrá que cambiar de gestores en las haciendas forales.

Rafa

Bateginik

La Historia de nuestro pueblo está llena de conflictos, bandos, división, intereses creados, etc, que siempre han ido en contra del país. La propia Historia nos demuestra lo que se ha conseguido.
España se ha adueñado de nuestro país y el proceso va in crescendo en los últimos años. El proceso de asimilación se ha acelerado. No existen referentes en EH y la población cada vez está mas desanimada, más desmovilizada, más asentada y conformista. La participación social está bajo mínimos históricos.
A la vista de éste panorama desolador, la pregunta: No sería posible, necesario por supuesto, hablar, debatir y llegar a acuerdos entre gentes de distintas ideologías y ritmos, pero con muchas cosas en común, más de las que nos imaginamos. Buscar lo que nos une, que es más de lo que nos separa. Establecer un proceso entre gente de izquierdas, progresista, abertzale, honesta, para llegar a unos acuerdos mínimos de consenso y empezar a funcionar, a romper con toda esa parafernalia política, con ese clientelismo, enriquecimiento ilícito, destrucción del tejido económico, social, cultural y ecológico al que nos someten los partidos políticos clásicos.
Hay que inventar algo nuevo, vital, participativo, diferente, que saque a la ciudadanía de la abulia a la que la está sometiendo toda ésta clase dirigente.
Este proceso de diálogo-entendimiento es más factible en Araba que en ningún otro sitio:
- En Araba hay menos intereses políticos, electorales, de ocupar sillones que en otras partes de EH
- Somos pocos y nos conocemos todos
- Los tres partidos que se reparten los votos tienen ninguneada la provincia. No existe diferencia entre la política que lleva cada uno.
- En Araba con menos votos se logran más diputados para el Parlamento Vasco.
Solos, cada uno por su lado, no somos nada pero juntos podemos ser algo, más de lo que nos imaginamos.
Hay que tener en cuenta, también, que entre los partido abertzales se ha cometido un error de bulto y es el de la homogeneización de EH. Araba no es igual que Gipuzkoa, Oion no es igual que Hernani. Las mentalidades son completamente diferentes y, tal vez, los ritmos también deban serlo. Somos vascos y somos alaveses y como alaveses somos singulares. Tenemos que remarcar nuestra identidad alavesa, dentro de una EH libre, pero alavesa también. La diferencia nos enriquece, enriquece el país. Tal vez sea un camino a seguir que no se puede obviar.

Txema