((publicado en gara en septiembre de 2004))
Soy el padre de un alumno de la escuela pública de Araia. El Departamento de Educación del Gobierno Vasco quiere unir en una misma aula niños y niñas de diferentes edades. De esta forma tienen que pagar a menos educadoras/es.
Quiero decir en primer lugar que las escuelas de las ciudades y pueblos grandes tienen mejores instalaciones, más recursos y mayor oferta de actividades que las escuelas rurales. En cambio el ratio de alumnos y alumnas en nuestra escuela es menor que en otros centros y las andereños y maisus pueden tener más dedicación con cada niño y niña. Y quiero dejar claro que nos gustaría que en nuestros pueblos haya más niños y niñas, pero con medidas como ésta se consigue lo contrario, que nos vayamos a la ciudad porque hasta en la educación somos ciudadanos de segunda.
Pero volviendo al tema del dinero, a mi no me extraña que no llegue la pasta. El Gobierno Vasco tiene muchos gastos: la ertzantza (que seguro que hay que ampliar), subvenciones empresariales, las grandes infraestructuras como el TAV (Tren de Alta Velocidad que no para en ningún pueblo) y además lo del cupo, el dinero que le damos al Estado Español para los asuntos “comunes”, cosas tan útiles como el ejército español.
No me voy a enrollar aquí con lo que cuesta un avión de combate y decir que con ese dinero se pueden mantener 100 escuelas como la de Araia, porque cualquier político de tres al cuarto ya tiene la disculpa de decir que estoy haciendo demagogia o memeces de ese tipo.
Supongo por tanto que el dinero de los vascos y vascas está muy bien administrado y que a educación, sanidad, bienestar social, etc. se dedica tanto dinero como es posible.
Nos encontramos que no llega el dinero para una educación pública de calidad y hay que reducir costos. Podemos ahorrar mucho dinero retirando todas las subvenciones a los colegios e ikastolas privados. No gastemos dinero en centros educativos elitistas, sean religiosos o no.
Yo no estoy en contra de la educación privada, en absoluto. Yo creo en la libertad de los padres de elegir el sistema educativo que quieran para sus hijos. Pero que el que elija centro privado que se lo pague todo.
Si la escuela pública es de calidad ¿por qué algunos padres y madres llevan a sus hijos e hijas a centros privados? La respuesta es sencilla, porque no quieren que sus hijos se mezclen con los hijos de los emigrantes, de los gitanos, de los que tienen dificultades para llegar a fin de mes,… de la chusma en definitiva. Y el Gobierno Vasco no sólo avala esa forma de pensar, sino que la subvenciona. Esos centros privados “concertados” reciben mucho dinero público para que la cuota que haya que pagar sea pequeña pero garantice que la chusma no entre en las aulas de sus hijos e hijas, ni en sus estupendas instalaciones deportivas, ¡todavía hay clases!, que decíamos cuando yo era joven.
Los Corazonistas, Marianistas, Ursulinas,… pero también Ikastola Olabide, Ikastola Armentia,… son centros privados en cuyas clases no hay hijos de la chusma. A mi me parece bien, pero que se lo paguen ellos. Dediquemos el dinero a garantizar una buena escuela para todos y todas, una escuela reflejo del futuro que queremos, en la que la chusma sea la protagonista.
Muchos de esos centros privados desaparecerán junto con las subvenciones y habrá que crear más centros públicos para todos los hijos e hijas de la clase media que pueden pagar hoy la mensualidad de la educación elitista. Seguirá existiendo una educación privada, que será más elitista pero mucho más pequeña.
Cuando se creen más centros públicos estaremos otra vez sin dinero para una educación pública de calidad, tendremos que ir pensando en conseguir más fondos, pero es fácil, se me ocurren muchos gastos inútiles tanto del Gobierno Vasco como de otras administraciones públicas.
Uski